Con curaduría de Cesar Oiticica, la muestra en el Centro Municipal de Artes Hélio Oiticica tensiona las fronteras entre la memoria, el cuerpo y la resistencia política del discurso autobiográfico.
El arte contemporáneo, en su vertiente más confesional y política, suele abordar una cuestión fundamental: ¿a quién pertenece el derecho sobre la memoria? El 16 de mayo, el Centro Municipal de Artes Hélio Oiticica inaugura la exposición “Y me levanto y cuento una historia”, de Paula Parisot.

Bajo la curaduría de Cesar Oiticica, la muestra no es solamente una retrospectiva de obras producidas entre 2018 y 2026, sino un manifiesto visual sobre la soberanía narrativa.
La exposición articula pinturas de gran formato, videos e instalaciones inéditas que funcionan como dispositivos de supervivencia.
Parisot propone un enfrentamiento a las narrativas hegemónicas —ya sean jurídicas, políticas o patriarcales— al afirmar que el acto de narrar la propia vida es, en esencia, un gesto de resistencia contra el borramiento y el silenciamiento institucionalizado.

La correspondencia como génesis estética
La columna vertebral de la muestra reside en el diálogo intelectual y afectivo entre Paula Parisot y la escritora portuguesa Susana Moreira Marques. De este intercambio epistolar surgieron profundas reflexiones sobre los estigmas de la maternidad, los desplazamientos geográficos y las cicatrices de las batallas judiciales.

Geometria da Memória
“Tener derecho a nuestra historia […] es lo único que hace posible la vida”, afirma la artista. Esta frase funciona como el eje gravitacional de la exposición, transformando el trauma personal en materia prima estética. El trabajo de Parisot rechaza la separación entre vida y obra, reivindicando el cuerpo femenino como un territorio político donde la memoria es la principal herramienta de permanencia.”
Resistencia y transmisión: entre Padura y Oiticica
La influencia de la literatura de Leonardo Padura resuena en la muestra a través de la idea de la memoria como una forma de enfrentamiento al olvido histórico.

Paula Parisot traslada esta lógica al plano visual: levantarse y registrar se convierten en actos performativos de libertad.

Un espacio de reconocimiento
Al recorrer trayectorias que pasaron por la Bienal Sur (Buenos Aires) y la Casa de América (Madrid), la obra de Paula Parisot llega a Río de Janeiro consolidada como un espacio de reconocimiento para otras voces silenciadas.
Más que romper el silencio, la exposición invita al espectador a reflexionar sobre las interrupciones biográficas impuestas por las estructuras de poder y sobre la urgencia de recuperar las riendas de la propia biografía.
Lea el artículo completo en el sitio web DIÁRIO CARIOCA: Paula Parisot y el derecho ontológico de narrarse a sí misma.


