Entre la literatura, la performance, el dibujo, el video y la pintura, la artista contemporánea brasileña Paula Parisot ha construido una trayectoria sólida desde su ciudad natal, Río de Janeiro – Brasil, y su ciudad de elección, Buenos Aires – Argentina. Sin temer un enfoque eminentemente ecléctico, experimenta con diversos medios, técnicas, formas y colores y, aún influenciada por sus inicios en la escritura, su cuerpo de obra presta especial atención a la fuerza de las narrativas y a la multiplicidad de las expresiones creativas y mundanas.
La nueva exposición individual de la artista, titulada Yo, todas, representa un desarrollo natural de sus muestras anteriores, Literatura del yo (BienalSur, 2021) y Espejismos, Miragens (SNBA, 2024). Parisot traza un recorrido fascinante que va más allá del individuo para explorar la interconexión entre su yo personal y el colectivo, sumergiéndose en las complejidades de la condición humana y de las experiencias compartidas, reveladas en obras llenas de colores y formas que transitan entre lo abstracto y lo que podrían ser complejas formas orgánicas del mundo natural.
A lo largo de su carrera, Parisot ha investigado narrativas personales y universales. En Literatura del yo, se sumergió en una narración en primera persona, desde los primeros años de vida hasta la expresión libre de la angustia, los deseos y las experiencias de la vida adulta. En Espejismos, Miragens, reflexionó sobre la naturaleza ilusoria de la realidad, explorando la intersección entre ficción y vida, iniciando la observación de que su individualidad se funde con las historias de la colectividad.
En Yo, todas, a través de una narrativa coherente construida a partir de las obras presentadas en las dos muestras anteriores, la artista destaca la transición del yo individual al yo colectivo. Al presentar sus obras una junto a la otra, demuestra su habilidad para transitar del “yo” a “todas” las voces, revelando múltiples interconexiones e interdependencias que nos atraviesan.
La muestra ofrece un recorrido inmersivo y reflexivo. Sus tonos vibrantes de azul y rojo, en grandes pinturas con minuciosos detalles, invitan al público a explorar las profundidades del alma humana y a reflexionar sobre cuestiones de identidad, pertenencia y autodescubrimiento. Es una celebración de la diversidad y la complejidad de nuestras experiencias, una reflexión sobre la naturaleza fluida y en constante evolución del yo.
Como parte de la programación, aunque fuera del espacio expositivo, se proyectaron en el auditorio de la Casa de América los videos Yo pandémico (2021) y DesConcerto (2023), que profundizan las reflexiones de la artista sobre la fusión entre lo íntimo y lo colectivo.