Más allá de lo visible
Mac Sur, Museo de Arte Contemporáneo del Sur, Buenos Aires, Argentina
2023

Curación: Sasha Minovich

1- En sus obras parece haber una exploración profunda de las emociones humanas. ¿Cómo logran traducir experiencias emocionales complejas en formas y colores?
No sé si traduzco experiencias emocionales complejas en formas y colores, pero sí estoy segura de que el proceso —el acto mismo de pintar o dibujar— es enigmático para quien lo realiza. Pintar es un juego constante donde los gestos, la elección de colores y las decisiones formales surgen con más rapidez desde creencias inconscientes e instintivas que desde lo racional y premeditado. Es distinto al proceso de escritura, donde el lenguaje, la estructura y la sintaxis imponen cierta formalidad y lógica que me mantienen más consciente de mis elecciones.
Cuando me sumerjo en una obra visual, exploro territorios desconocidos: pruebo técnicas, colores y formas en un ejercicio de tentativa y error, hasta que siento la confianza suficiente para elegir y ser más certera. Para mí, pintar o dibujar es una liberación de las restricciones de la palabra. El color, como un lenguaje en sí mismo, se convierte en herramienta para transmitir estados de ánimo y vibraciones. Cada elección cromática está cargada de significado, portando la intensidad de la emoción o el estado de ánimo que siento o deseo comunicar.
Lo mismo ocurre con la línea y el movimiento del pincel: un trazo firme puede expresar ira o pasión; uno suave, calma, serenidad o melancolía. El acto de crear y también la obra finalizada (o abandonada) están impregnados de un sentido que trasciende el lenguaje. Tal vez por eso me resulta imposible explicarlo del todo.
2 – ¿En qué se basa su proceso y búsqueda creativa?
De un dolor del que no puedo deshacerme, de mi incomprensión, de mi incapacidad para encontrar la lógica. Creo que por eso mi obsesión por ponerle palabras a todo: porque mi deseo es romper el dolor con palabras, y también con gestos, dibujos, pinturas y con mi cuerpo (cuando hago una performance). Quiero romperlo o domarlo.
Hay algo en mi historia familiar a lo que no puedo acceder emocionalmente, como si yo fuera un árbol y no pudiera distinguir mis raíces bajo tierra, porque no las reconozco del todo. Y esto hoy va más allá de la infancia: incluye las elecciones que he hecho a lo largo de los años, las raíces que se han mezclado con las mías, lo que he estudiado, los amigos que he hecho y los que no he hecho, los lugares en los que he vivido, las personas con las que me he acostado, el hombre con el que he elegido casarme y tener hijos, las tragedias que uno no puede evitar.
A veces pienso que muchas de las elecciones que hice son el resultado de traumas mal resueltos y también de una dificultad para hacer valer mis deseos y aceptar mis contradicciones. Todo esto me provoca una revuelta tan furiosa y energética que me pone en acción, y es la acción —la realización de mi obra— lo que me hace crear una unión conmigo misma. Pero esto no tiene nada que ver con la sanación, sino con la búsqueda de la coherencia conmigo misma.
3 – Sus obras sugieren una conexión íntima entre el mundo interior y exterior. ¿Dónde encuentra el equilibrio, si es que existe, entre expresar sus experiencias personales y permitir que el espectador establezca su propio vínculo?
Mis experiencias personales son el punto de partida. Como dice el eslogan feminista de la década del 70: “Lo personal es político”, es decir, el objetivo es poner en común las experiencias personales con las estructuras sociales y políticas. Al hablar de mí, hablo del otro y del mundo donde estoy inserta. Lo privado y lo público, lo individual y lo colectivo, el mundo interior y el mundo exterior son temas cruciales en todo lo que vengo haciendo desde que publiqué mi primer libro de cuentos, La dama de la soledad, en 2007. La obra se convierte en un espejo donde convergen mis vivencias con las del espectador, creando un espacio donde emociones e historias, propias y ajenas, se entrelazan en un constante cuestionamiento.
4 – ¿Hay alguna obra específica que sienta que refleja especialmente su voz y su visión? Si es así, ¿podría compartir más sobre cómo se relaciona con ella en un nivel personal?
No puedo señalar una obra individual, pero mi trayectoria, desde el inicio hasta hoy, ha sido un viaje a través de una variedad de medios y disciplinas. Mi camino artístico “formal” comenzó a los 20 años, cuando empecé mi maestría en Bellas Artes en The New School University, en Nueva York. En aquel entonces trabajé con teatro experimental, y este enfoque me dio una base sólida para explorar nuevas formas de narración y comunicación.
Con el tiempo, escribí libros de ficción —cuentos y novelas—, y la literatura se fue fusionando con elementos de performance, video, dibujo y pintura. Esta transdisciplinariedad ha sido una parte integral de mi proceso creativo. Aunque no tengo una obra específica para destacar, la esencia de lo que hago radica en contar historias, y una historia puede ser un libro, un video, una fotografía, un dibujo o una pintura. Siento que mi voz se ha ido moldeando a través de estas experiencias y se refleja en la manera en que abordo los temas y experimento con los medios.
5 – El arte a menudo refleja el crecimiento y la transformación personal. ¿Cómo ha notado que su trabajo ha evolucionado a lo largo de los años y qué eventos o cambios personales han influido en esa evolución?
La evolución en mi trabajo ha sido un reflejo directo de mi crecimiento personal y de mi aceptación de la naturaleza cambiante e inconmensurable de la vida. A medida que han pasado los años, he experimentado una transformación profunda en la forma en que me relaciono con mi propia práctica artística. Antes solía preocuparme demasiado por definirme en términos específicos, ya fuera como escritora, artista visual u otro rol. Esa necesidad de encajar en categorías predefinidas me atormentaba y me hacía sentir que no pertenecía a ningún lugar en particular. Me sentía marginal —en el sentido de estar al margen, de no tener pares.
Sin embargo, con el tiempo he aprendido a permitirme explorar diferentes formas de expresión sin preocuparme por las etiquetas. He llegado a entender que mi lugar está precisamente en el cruce de disciplinas, en un espacio donde no hay necesidad de definirse de manera rígida. Aceptar el cambio —que al fin y al cabo es lo único seguro en la vida— y permitirme transformar sin la presión de encajar en una “categoría específica”.
Hoy, más que nunca, vivimos rodeados de definiciones, estadísticas, números y gráficos que buscan medir y cuantificar cada aspecto de nuestra existencia. Estos indicadores pretenden reflejar desde lo más objetivo hasta lo más abstracto, evaluando tanto lo que se considera exitoso como lo que se percibe como problemático. Las estadísticas intentan influir en nuestra comprensión de lo que va bien y lo que va mal en diferentes aspectos de la vida, ya sea en la economía, la salud mental o la felicidad individual.
Observamos cómo se cuantifica todo a nuestro alrededor: la bolsa de valores se monitorea y evalúa en función de números que suben y bajan; el hambre en el mundo se mide en términos de estadísticas sobre distribución de la renta o disponibilidad de alimentos; y la depresión e incluso la felicidad se intentan traducir en escalas y puntuaciones. Incluso el bienestar y la prosperidad de cada individuo parecen estar vinculados, de alguna manera, al mismo enfoque que se utiliza para medir el PIB de una nación.
Es en este contexto que el arte —y no hablo aquí de mi trabajo ni de mi transformación personal, sino de la importancia del arte en todas sus formas— se presenta como un refugio fundamental en la vida de los individuos. El arte, a diferencia de las métricas y los números que intentan capturar nuestra compleja existencia, se niega a ser cuantificado. El arte es el asombro, la belleza, el horror: es intrínsecamente incuantificable.
6 – Al considerar el legado de Hilma af Klint, ¿cómo cree que su trabajo actual se alinea con su enfoque en el arte abstracto? ¿Hay aspectos específicos de la filosofía de af Klint que encuentra especialmente relevantes en la actualidad?
En 2018 fui a la Pinacoteca de São Paulo a ver la muestra de Hilma af Klint. En la primera sala estaban Las diez mayores y, ¿qué más puedo decir? ¿Que me quedé impactada con la belleza? Es poco. Seguramente me sorprendí con mi total ignorancia respecto a su obra hasta entonces. Pero esto quizá se explique porque af Klint no reconocía sus propias obras como arte. Af Klint rompió con la figuración y solo en los últimos años ha comenzado a ser reconocida como la artista que dio origen al movimiento del arte abstracto europeo —yo, hasta entrar en la Pinacoteca, creía que los pioneros eran dos hombres: Kandinsky y Mondrian.
Desde aquella visita, af Klint pasó a ser una referencia y una inspiración. Salí de la muestra con el catálogo, porque quería tener en casa, al alcance de mis manos, un libro con imágenes en buena calidad de sus obras, y también saber más sobre la artista, su búsqueda y su compromiso con la exploración de la conexión entre lo espiritual y lo artístico.
Más allá de lo visible, título de nuestra muestra aquí en el MacSur, podría describir perfectamente el arte abstracto de af Klint. La totalidad, la unidad que no está fácilmente visible en nuestro cotidiano, donde los opuestos —materia y espíritu, bien y mal— no son contradictorios ni excluyentes, donde todo es una suma. No sé si tiene sentido lo que digo, pero en un mundo que discrimina, etiqueta y excluye, su “filosofía de totalidad”, donde uno no es bueno o malo, uno es bueno y también malo; uno no es materia o espíritu, uno es materia y también espíritu. Sumar, incluir, unir… Si esta filosofía se aplicara al mundo, muchas cosas cambiarían… ¿o no?
En cuanto a mi trabajo actual, no sé si podría decir que se alinea con el arte abstracto o con la descomunal obra de af Klint. Yo sigo tratando de sacar raíces de debajo de la tierra.
7 – La abstracción a menudo invita a una exploración interna. ¿Cómo le afecta personalmente la creación y cómo se refleja su propia autoexploración en sus obras?
Uno tiene que estar dispuesto a dar un paseo por el infierno, el purgatorio y el paraíso.
8 – Sus obras pueden ser interpretadas de muchas maneras, ¿cómo se siente al entregar sus obras al espectador? ¿Qué tipo de relación espera que se establezca entre su trabajo y quienes lo observan?
Una obra expuesta al público, a la mirada del otro, es una invitación a la continuidad y al diálogo. Mi deseo es que el espectador, a partir de mis obras, tenga el espacio y la libertad para explorar sus propios laberintos.
9 – ¿Qué legado desea dejar en la historia del arte y en las futuras generaciones de artistas?
Mi enfoque principal se centra en la creación y la expresión genuina en el momento presente. Mi trabajo es un reflejo de mi propia travesía, una exploración continua de mis emociones, pensamientos y experiencias dentro de un espacio de tiempo determinado —mi tiempo de vida—. Mi deseo es que, a través de mi trabajo, uno se sienta alentado a cuestionar, reflexionar y encontrar significado en aquello que esté buscando. Y si logro resonar en el futuro, bárbaro, pero esto es algo que no me genera ninguna preocupación; no pienso en ello.